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* 1908 Un asteroide se estrella en la Tierra con la fuerza de 1000 bombas atómicas

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"El asteroide que causó un daño tan extenso era mucho más pequeño que lo estimado", afirma el investigador principal del estudio, Mark Boslough, sobre el impacto que se desató el 30 de junio de 1908. "Que un objeto tan minúsculo pueda provocar este tipo de destrucción sugiere que los asteroides pequeños deben ser tomados en consideración. Su diminuto tamaño indica que tales colisiones no son tan improbables como creíamos".

Fuente: Solociencia
Debido a que estadísticamente los asteroides más pequeños se acercan a la Tierra con más frecuencia que los grandes, convendrá dedicar a la detección de estos discretos objetos mayores esfuerzos que los que se venían dedicando hasta ahora.

La nueva simulación, que concuerda con más exactitud que los modelos anteriores con los efectos bien conocidos que esa catástrofe provocó en su entorno, muestra que el centro de masa de un asteroide que explota cerca de la superficie de la Tierra se transporta hacia abajo a velocidades mayores que la del sonido. Toma la forma de un chorro de gas de alta temperatura que se ensancha con violencia, y al que se denomina bola de fuego.

Esto produce ondas expansivas y pulsos de radiación térmica en la superficie, más fuertes que lo predicho para una explosión limitada a la altura en que comenzó.

Explosión de Tunguska en 1908
Simulación de la bola de fuego del astro que provocó el fenómeno de Tunguska. (Foto: Randy Montoya)
La nueva interpretación también encaja con la amplificación que experimentaron los vientos sobre elevaciones del terreno desde las cuales los árboles tendieron a ser empujados hacia abajo. Por otra parte, el bosque, en el momento de la explosión, según declaraciones de guardabosques, no gozaba de buena salud. Así, las estimaciones científicas anteriores exageraron en algunos aspectos la devastación causada por el asteroide, dado que no se habían tomado en cuenta factores topográficos y ecológicos que contribuyeron al resultado final.

Aunque puede parecer tranquilizadora esa conclusión de que el astro produjo menos devastación que lo previamente estimado, no es ningún alivio en absoluto, ya que fue causada por un asteroide mucho más pequeño de lo que se creía. Entre otras razones, resulta preocupante porque hay muchos más asteroides pequeños que grandes deambulando por el vecindario de la Tierra.

Boslough y sus colegas se hicieron famosos hace más de una década prediciendo con precisión que la bola de fuego causada por el violento encuentro del cometa Shoemaker-Levy 9 con Júpiter sería observable desde la Tierra.

Las simulaciones demuestran que la materia de un asteroide que se precipita hacia la superficie de la Tierra es comprimida por la creciente resistencia de la atmósfera terrestre. A medida que penetra en la atmósfera, la pared atmosférica es cada vez más resistente, lo que puede hacer que explote en el aire de manera dantesca, escupiendo un flujo descendente de gas caliente que golpea la superficie.

Debido a la energía adicional transportada hacia la superficie por la bola de fuego, la explosión que los científicos habían pensado que estuvo entre 10 y 20 megatones, probablemente fue de "sólo" entre tres y cinco megatones. El tamaño físico que conserva el asteroide durante su feroz fricción contra la atmósfera depende de varios factores, entre ellos su velocidad, si es poroso o no, y si es rico en hielo o bien carece de agua.

Cualquier estrategia para defender a la Tierra del impacto de cuerpos peligrosos, como por ejemplo desviarlos de su rumbo de colisión, debe tener en cuenta esta información revisada sobre el mecanismo de la explosión de Tunguska.
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